Barranco de Regajo

11 de Octubre

Vamos al Aras de los Omos para hacer la ruta del barranco de Regajo – uno de los barrancos tributarios del río Turía. El recorrido nos dará la oportunidad de conocer los caminos de trashumancia que conectaban Valencia con Castilla la Mancha.


Dificultad: media/baja (11.5km con 200m de desnivel positivo).
Nivel técnico: medio (hay tramos de camino con barro).
Precio: 20 euros (incluye guía profesional, transporte y seguros de accidentes y RC).
Punto de encuentro: Mestalla, aparcamiento en av. Aragón, 9:30
Traed por lo menos 1l de agua, comida, ropa cálida y zapatillas de senderismo.


El Recorrido

El barranco del Regajo o de la Hoz es uno de los barrancos tributarios del río Turia, el río valenciano que nace en tierras de Teruel y que recorre desde el Rincón de Ademuz, Los Serranos y Camp de Túria hasta la ciudad de Valencia. Se trata de un riachuelo que forma congostos profundos de paredes verticales calizas. A lo largo del sendero (que discurre en gran parte por el lecho) podemos observar como el agua salva escalones de piedras a modo de cascadas que forman pequeñas pozas. La ruta circular ofrece no solo paisajes de ribera de montaña donde el agua es el protagonista, sino también territorios donde la trashumancia utilizaba estos pasos para comunicar Castilla La Mancha con la ribera valenciana, a través de una red de cañadas, cordeles y veredas, recuperadas en gran parte por el sendero GR 37. Un sendero que nos muestra el patrimonio forestal de este municipio de la Serranía del Turia, donde las construcciones rurales, como los molinos, caleras, carboneras y refugios de pastor son testimonio inequívoco de un espacio explorado de forma racional por sus pobladores.


Aras de los Olmos

Aras de los Olmos es uno de los territorios forestales mejor conservados de la provincia de Valencia. Su término municipal tiene una extensión de 75 kilómetros cuadrados de los que el 60 % son grandes extensiones forestales y el resto se dedica al cultivo de la vid, cereal y almendra. La conservación del monte y sus recursos asociados ha sido una constante de sus habitantes y de la guardería forestal y agentes medioambientales que siempre han cuidado por el aprovechamiento racional de los recursos naturales, basado en el aprovechamiento maderero, el carboneo, el pastoreo, la caza, la pesca y la recogida de frutos silvestres entre otros. Las gentes que lo habitaron han dejado una huella en sus paisajes, traducida en refugios, abrevaderos, contadores de ovejas, caleras, trochas y sendas de saca, entre otros que han sido recuperados en parte y puestos en valor a través de una extensa red de senderos que recorren todo el término desde los 1.280 metros de la Muela de Santa Catalina a los 600 metros del río Turia.


La Serranía del Turia

Aras de los Olmos es uno de los pueblos de alta montaña de la denominada Serranía del Turia, donde el río Turia recorre su término municipal encajonado desde las tierras de Santa Cruz de Moya (Cuenca) en dirección hacia Titaguas. La población ofrece una arquitectura rural reflejo de varias culturas: la iglesia de nuestra Señora de los Ángeles del siglo XVI, la torre árabe o del Cortijo del siglo XXI con su muralla y la casa de los Monterde del siglo XVIII son algunos de sus atractivos. Resalta la casa abadía, la plaza del Olmo, la ermita de la Sangre de Cristo y el Museo de Arqueología.
El municipio Aras de los Olmos es uno de los territorios forestales mejor conservados de la provincia de Valencia. Su término municipal tiene una extensión de 75 kilómetros cuadrados de los que el 60 % son grandes extensiones forestales y el resto se dedica al cultivo de la vid, cereal y almendra. La conservación del monte y sus recursos asociados ha sido una constante de sus habitantes y de la guardería forestal y agentes medioambientales que siempre han cuidado por el aprovechamiento racional de los recursos naturales, basado en el aprovechamiento maderero, el carboneo, el pastoreo, la caza, la pesca y la recogida de frutos
silvestres entre otros. Las gentes que lo habitaron han dejado una huella en sus paisajes, traducida en refugios, abrevaderos, contadores de ovejas, caleras, trochas y sendas de saca, entre otros que han sido recuperados en parte y puestos en valor a través de una extensa red de senderos que recorren todo el término desde los 1.280 metros de la Muela de Santa Catalina a los 600 metros del río Turia.


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