Chulilla y Puentes Colgantes

29 de Septiembre

Chulilla es probablemente el lugar más famoso de la Comunidad para hacer senderismo o simplemente pasar un día en la naturaleza visitando los puentes colgantes. También es uno de los más conocidos destinos para escaladores, ya que el cañón de Túria ofrece cientos de varias vía de escalada.


Puentes Colgantes

De reciente construcción, en 2013, la historia de estos puentes es mucho más lejana de lo que uno puede creer. Y es que todo comienza en los años 50, con la construcción del Embalse de Loriguilla, en pleno auge y época de los “pantanos”, en época franquista. La población de Chulilla se vio incrementada gracias a las obras del pantano, dado que la mayoría de los trabajadores que venían de fuera se alojaban por aquel entonces en Chulilla. Fue entonces cuando decidieron, para acortar del trayecto que debían recorrer dos veces cada día entre Chulilla y el embalse, construir dos puentes: uno colgante y otro fijo, que servían para atravesar el cañón del Turia en menor tiempo. Pero tras la riada que llego a Valencia en el mes de octubre de 1957, el caudal que atravesó el cañón del Turia fue tal que se llevó consigo los dos puentes y hasta la fecha de 2013 no se volvió a lanzar la iniciativa para recordar y rememorar aquellos puentes que asoló la riada y para potenciar el turismo de la población y los alrededores.

El puente más alto tiene una altura sobre el río de aproximadamente unos 15 metros, no apto si tienes miedo a las alturas, y una longitud de pasarela de aproximadamente unos 21 metros.

Fuente: ValenciaBonita.es


Embalse de Loriguilla

Fue en las postrimerías de la dictadura de Primo de Rivera cuando comenzó a proyectarse el embalse que marcaría el futuro del municipio. En 1926, el ingeniero Carles Dicenta, que trabajaba para la División Hidráulica del Júcar, inició el proyecto que terminó en 1928 y que contemplaba un pantano con capacidad para retener 21 hectómetros cúbicos. El proyecto quedó en suspenso hasta 1953 cuando la Dirección General de Obras Hidráulicas ordenó a la Confederación Hidrográfica la redacción de uno nuevo, trabajo que recayó en José Sánchez-Tello.

El 27 de noviembre de 1967 se inauguró el embalse de Loriguilla, con una capacidad máxima de 71 hectómetros cúbicos, un perímetro de 35 kilómetros y una lámina de agua de 347 hectáreas.

Fuente: Ayuntamiento de Loriguilla


Charco Azul

Es curioso saber el origen del nombre “Azul” y es que aunque el lago es de color azul intenso no es el motivo de su nombre sino un término árabe Azud que indica la presencia de una pequeña presa en la zona que se usaba para regar las huertas del pueblo. Cuando llegamos al Charco Azul tenemos la sensación de haber alcanzado una especie de paraíso natural de ensueño. El color azul turquesa de este lugar junto a las paredes que lo custodian con apenas 10 metros de distancia en su punto más estrecho hacen de este lugar algo increíble.

Fuente: MundoXDescubrir


Pinturas Rupestres

A finales de 1998, se produce un hallazgo destacado y de gran significado histórico: la aparición de un conjunto de Pinturas Rupestres en el Barranco de Falfiguera. Tras una primera observación el friso se reveló como un hallazgo de extraordinario interés por el aspecto y cantidad de las representaciones pictóricas. Deberemos suponer que las escenas pintadas estuvieron relacionadas con los ritos de una población cazadora. En estos recintos o abrigos-santuarios se llevarían a cabo diversas ceremonias, con la finalidad de venerar a ciertos espíritus y reactivar periódicamente la fuerza creadora de las pinturas a las que estarían vinculados los animales cazados, lo que dependía, en definitiva, su propia subsistencia.


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