Tres Cascadas de Anna

La zona de La Canal de Navarrés está saturada de todo tipo de cascadas, piscinas naturales, saltos y arroyos de montaña. Esta ruta os brinda la oportunidad de explorar las tres cascadas, cada uno a solo 30 minutos a pie del pueblo de Anna. Además de las cascadas, hay un magnífico palacio árabe en Anna que data del siglo XIII.

Distancia: 8km con 250m de desnivel positivo (3 horas)
Dificultad: media (varias sendas empinadas)
Traed 1.5l de agua, comida y zapatillas de senderismo.


Gorgo de la Escalera

Seguimos la senda para llegar al Gorgo de la Escalera – un bello paraje natural próximo al casco urbano de Anna, muy cercano al campo de fútbol, donde aparece como un gran cañón esculpido por las aguas del río al cual se accede a través de 136 escalones. En sus frías aguas uno puede darse un baño o simplemente relajarse con la contemplación del paisaje y el sonido del agua que se precipita en forma de cascada en las profundidades del barranco, en otro tiempo aprovechada para la producción de electricidad.
Pero lo realmente atractivo del paraje, muy común y masificado en época estival, son las bellas cascadas que bautizan la zona de baño a la que se accede por los escalones. Estos saltos, sin embargo, son de muy difícil acceso si no se practica barranquismo acuático, pero es posible tomar otro camino para llegar hasta ellas.


Gorgo Gaspar

A tan solo unos minutos del pueblo, nos encontramos con la cascada del Gorgo Gaspar, donde podréis comer si lo deseáis en unos banquitos de piedra junto al rumor de un bonito salto de agua y un puente cercano a él. A este rincón también se le conoce como Gorgo de Palet, tal y como nos mencionan desde el ayuntamiento de la localidad, cuyas aguas procedentes de la Albufera de Anna conforman un salto que en otro tiempo daba energía hidráulica a una fábrica textil por medio de una noria, unas aguas que río abajo seguían aprovechándose para poner en funcionamiento otras industrias.


Cascada de los Vikingos

Descendiendo por la senda y dejando atrás el Gorgo Gaspar, hallamos las ruinas de la “Fábrica Miguelín”, para luego desviarnos hacia la impresionante Cascada de los Vikingos, donde seguramente os mojaréis con las microgotas que rebotan y golpean en las piedras de la poza de este bello salto, además de que posiblemente os encontréis con gente practicando barranquismo acuático.

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